RESEÑA: El ocho, de Katherine Neville - Lana Fry

jueves, agosto 3

RESEÑA: El ocho, de Katherine Neville





En 1790, en la abadía francesa de Montglane, dos novicias (Mireille y Valentine) se reúnen con el resto de monjas del claustro en el despacho de la abadesa. Nada más entrar notan que pasa algo, que los rostros tensos y serios son mala señal. Y no se equivocan. El peligro acecha la abadía y deben actuar cuanto antes. Ante los oídos incrédulos de las monjas, la abadesa les cuenta la historia de un antiguo tesoro escondido entre los muros de la abadía: el ajedrez de Carlomagno y del cual se dice que otorgará poderes ilimitados a todo aquel que posea todas las piezas y sea capaz de desentrañar sus misterios.  Tienen que sacarlo antes de que caiga en malas manos. A partir de entonces, la vida de las jóvenes Mireille y Valentine estarán ligadas a las piezas de ese ajedrez, aún a riesgo de su propia vida.

En 1970, Catherine Velis está a punto de entrar en medio de una partida de ajedrez real en la que la línea entre la vida y la muerte es demasiado corta y que cualquiera puede cruzarla cuando menos se lo espera. Toda la gente a su alrededor parece formar parte de un bando pero las lealtades son demasiado borrosas para fiarse de alguien. Blancas y negras. Pero Cat no sabe ni qué pieza es, ni a qué bando pertenece ni siquiera porqué se ha visto implicada en todo eso. Lo único que sabe es que ha visto morir a gente delante de sus ojos, que su vida misma corre peligro y que ese juego de ajedrez del legendario Carlomagno parece ser el centro de la ambición de ambos bandos. ¿De quién fiarse? ¿Qué tiene de especial para que la hayan elegido? ¿Cómo salir con vida si ni siquiera sabe quién está de su lado? ¿Qué secreto oscuro oculta el ajedrez para que todo el mundo mate por ellas?

Cuando alguien me pregunta por qué El ocho es uno de mis libros favoritos, muchas veces no sé qué responderles. Decir que es un gran libro (dejando de lado su gran extensión), es quedarse corto. Para mí, reúne todos los ingredientes necesarios para ser una novela “perfecta”. Y resalto la palabra porque ninguna novela es la perfección hecha palabras. El ocho reúne misterio, historia, amor, y conspiraciones que han hecho de ella una de las novelas más leídas del mundo.

Recuerdo la primera vez que lo leí. No debería tener más de 17 años y, aunque ya tenía afición por la lectura, no había entrado aún en la fase “ávida lectora” en la que estoy ahora. Me lo dejó una compañera de trabajo y me asustó lo grueso que era (estamos hablando de la friolera cifra de 859 páginas, que se dicen rápido). Esa primera lectura no fue ni mucho menos profunda. Me limité a seguir adelante página tras página, ansiosa por saber cómo seguía. Al terminarla, sentí como si me hubieran dado un golpe en la cabeza. No acababa de asimilar lo que había leído pero sí sabía que me había encantado. No estaba acostumbrada a leer novelas tan densas, en las que tuviera que pensar tanto.

Años después, lo volví a leer y esa vez entendí cosas que la primera vez, por mi inexperiencia y ansia, había pasado por alto. Y ahora, después de muchas más lecturas, sigue costándome quedarme con todo y sigo descubriendo más cosas.

El ocho es un libro plagado de detalles, muchos de ellos históricos, de personajes que todos conocemos (Robespierre, Napoleón, Carlomagno, Voltaire, la zarina Catalina, un largo etcétera que le llevan a uno a abrir la enciclopedia y leer sobre ellos), de conceptos físicos, matemáticos, astrólogos y místicos que escapan un poco a nuestro conocimiento. Tengo que reconocer, a riesgo de parecer poco inteligente, que es ese tipo de conceptos me cuesta de entender del todo; demasiado profundos para mi mente simple *risas*. Y así como la impresionante labor de búsqueda de información de la autora, como su forma de plasmarla en la novela y que todo tenga su sentido dentro de la parte global de la obra es algo que hacen de ella una de mis preferidas, también es un punto negativo. Contradictorio, lo sé. Hay muchos detalles que no hubiera pasado nada de haberlos omitido; la historia habría salido adelante sin necesidad de ellos.

Algo que hay que tener en cuenta al leer el libro, es que no está situado en la época actual y, aunque los años 90 no quedan muy lejos, sí que son diferentes en algunos aspectos en comparación con nuestros tiempos. Y hay que tener en cuenta también que el libro está escrito a finales de los 80. Ya digo que estos detalles no son importantes pero la temática puede llevar a confusión.

Sobre el estilo, hay que decir que hay dos partes bien diferenciadas. Las que hacen referencia al pasado, con Mireille como protagonsita, están narradas en tercera persona y las partes de Catherine, en primera. Una buena forma de diferenciarlas, desde luego, pero sigo prefiriendo la tercera persona. Me siento más cómoda leyendo desde un punto de vista más objetivo.

La relación entre personajes es tan difusa a veces, a favor de la trama, que cuesta saber quién está de parte de quién. Es una tela de araña muy bien tejida; vamos descubriendo las verdaderas lealtades del gran abanico de personajes secundarios al mismo tiempo que Cat y Mireille, las dos protagonistas. Puede llegar a ser confuso tanta presencia de personajes, no sabiendo a veces quién era quién, quién había dicho o hecho tal cosa. Sus personajes son complejos, con muchos matices y caras que hacen que sea difícil poder catalogarles entre “buenos” o “malos” porque no se sabe quiénes son de un bando y quienes de otro. Es un libro para no perder detalle, para dedicarle todos los sentidos porque puedes perderte algo importante.

Y esa es la magia de El ocho, que te mantiene pegada a sus páginas de principio a fin, queriendo saber qué pasa. A medida que vas leyendo piensas, ¿qué tiene de especial ese ajedrez? ¿Y por qué, de entre todas las personas, son ellas las dos elegidas? Y vas elucubrando sobre quién juega en blancas y quién en negras; vas formándote tus propias teorías sobre el secreto del ajedrez o quién está detrás de todo.

Ya digo que es un libro denso, largo y puede resultar a veces algo difícil de entender, pero una vez te sumerges en la historia, te atrapa de tal forma que solo quieres leer y leer. A todos aquellos que les gusten los libros de misterio con tintes históricos y de conspiraciones, este es su libro. Puede gustarte más o menos pero seguro que no te deja indiferente.


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