RESEÑA: El amor no es una ciencia exacta de Mónica Maier - Lana Fry

martes, febrero 7

RESEÑA: El amor no es una ciencia exacta de Mónica Maier



Que llegues a cada del trabajo y descubras que tu marido, con el que creías tener una vida perfecta, te ha dejado y no ha tenido el valor para decírtelo a la cara y ha optado por dejarle una nota, jode lo que no está escrito.

Esto es lo que le ha pasado a la pobre Valeria y es normal que no quiera saber nada de hombres y mucho menos, de relaciones. Está escaldada, ¿quién no? Pero no contaba con la aparición de Derek, un empresario de éxito en el mundo hotelero, que acaba de cerrar un trato con la empresa dónde trabaja Valeria.

Su primer encuentro no fue lo que se dice amigable y saber que va a tener que verle más veces de las que creía, despierta en Val sensaciones contradictorias. Por un lado, le pone un poco de los nervios la vena autoritaria de Derek pero, por otro lado, es demasiado atractivo para pasar desapercibido o tratar de no dedicarle miradas furtivas (si fuera Henry Cavill, como la misma Mónica dijo haberse inspirado, creo que yo tampoco podría dejar de mirarle). Además, Derek demuestra ser más sensible de lo que aparenta y le muestra un lado tierno contra al Valeria se le hace difícil luchar.

Se entiende que Valeria luche para no ceder a esa atracción y a esos cosquilleos en el estómago que le despierta Derek. Superar un abandono y más sin saber los  motivos no es algo que se supere de un día para otro. Cuesta y se pierde confianza en una misma por el camino y hace falta más que un par de besos y la posibilidad de que se esté preparada para volver a intentarlo, para arriesgarse a que le rompan el corazón otra vez.

En este caso, creo que la paciencia de Derek es clave para que lo supere. Paciencia e insistencia en los momentos adecuados. Le deja su espacio y, cuando la ocasión lo amerita, está a su lado para servirle de apoyo. Sin necesidad de palabras, le dice que no va a irse pero cuesta creerlo cuando la persona en la que habías volcado toda su vida, todos tus sueños y esperanzas de futuro, cogía sus cosas y se marchaba sin dar explicaciones.

Pese al trasfondo dramático de la historia, se hace fácil de leer (me duró apenas un par de viajes en metro a trabajo) y se agradece el estilo ágil y la sencillez con la que está escrito sin quitarle sensibilidad a los sentimientos. Es algo que se agradece, la verdad.

No había leído nada de Mónica hasta el momento y me ha sorprendido muy gratamente. Estoy deseando leer más cosas suyas y ya tengo la segunda parte de esta novela, preparada en mi ebook.


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