Lo que piensa una escritora y/o lectora del mundo literario - Lana Fry

martes, octubre 4

Lo que piensa una escritora y/o lectora del mundo literario



Llevaba mucho tiempo queriendo hablar de esto pero no sabía cómo plantearlo porque el tema en sí es contradictorio incuso para mí. Despierta las dos partes de mi persona que, de tan relacionadas que están, acaban enfrentándose en un ring literario cuando sale a colación todo el tema de escritores, editoriales, librerías y tanto el antes como el después de mundo literario.

La Lana escritora y la Lana lectora son como las dos mejores amigas que acaban encarándose por culpa del chico más popular del instituto, no sé si me entendéis.



Toda esta compasión tan absurda y, posiblemente, con tan poca gracia, tiene su razón de ser. Hablar del mundo literario tanto conmigo misma como con otras personas, genera controversia y opiniones muy diversas, pero voy a tratar de daros mi punto de vista, lo que a mí me sugiere.

Recuerdo cuando empecé a leer romántica (voy a centrarme en esta temática porque es la que mejor controlo y cuyos libros forman el 80% de mi Reading Challenge de Goodreads) y las pocas autoras del momento formaban una especie de club de élite en el que muy pocas privilegiadas conseguían entrar. Hablo de la época en la que las llamadas Judith Mcnaught, Johanna Lindsey, Julia Quinn o Lisa Kleypas llenaban con sus libros las, hasta entonces, pequeñas estanterías de romántica de las grandes librerías de renombre.

Había poco dónde elegir pero sabía que, más o menos, el libro que leyese iba a gustarme. Eran una apuesta segura porque eran pocos, sí, pero eran buenos. Y con esto no quiero decir que ahora no haya libros buenos, con historias que atrapan desde el principio o personajes que te enamoran tanto o más que a la protagonista, pero después de muchos batacazos y decepciones de autoras nuevas cuyas críticas las ponían al nivel de las grandes, me atrevo a decir que la calidad ha bajado.



Y ahora viene cuando me apedrean las nuevas autoras (y con esto no me refiero a las nóveles solo, sino a las que ya llevan un par de añitos en el mundillo). Pero ojo, que mi dilema viene cuando una aspira a ser una de esas autoras porque ahora hay muchas más posibilidades de publicar que antes.

Quiero aclarar algo antes de seguir adelante: ni antes las autoras eran tan buenas ni ahora, tan malas. No he dicho eso en ningún momento y si se ha entendido así, pido disculpas.

Al igual que antes había autoras buenas, también las hay ahora y diría nombres pero, al igual que no voy a decir los malos, tampoco voy a decir los buenos. Una cuestión de tacto y educación.



Entonces, ¿cuál es el problema que le veo a todo eso? Muy sencillo: que hay mucho donde elegir, que lo que te venden como gourmet no es mejor que lo que compras en cualquier supermercado (las campañas de Marketing tienen gran parte de mérito o culpa, según se vea) y que premian la cantidad a la calidad. He llegado a leer libros de una autora que está hasta en la sopa y tener ganas de lanzar el libro por la ventana. Y sigo viendo decenas de libros suyos hasta en supermercados y cada vez que lo veo, me pregunto: ¿Esto es lo que vende tanto? ¿Chicas tontas y tíos con exceso de testosterona? El sexo vende, no lo niego, pero el  buen sexo, no el barato, de aquí te pillo aquí te mano en un sucio motel de carretera. ¿Y luego nos quejamos de que nos encasillen como “mojabragas” a las que leemos romántica?

Cada día salen autoras nuevas y algunas habrá que serán realmente buenas, pero no sé si es que son los años que llevo leyendo que me han hecho muy exigente, pero muchas no pasarían ni el corte. Busco buenas historias y no pido siquiera que sean originales porque me da igual que sean sencillas y llenas de tópicos, pero quiero que estén bien escritas, que las autoras se hayan tomado la molestia de contarla de la mejor forma posible. No quiero que las mujeres autosuficientes hagan sentir como idiotas a los tíos porque, al igual que no me gusta que sea al revés, tampoco quiero leerlo en una novela de esa forma. Quiero problemas reales y creíbles, no tonterías de críos en mujeres y hombres que deberían ser maduros y sensatos. No veo cuidado en la prosa, todo lo contrario, sino más bien un estilo descuidado, concediéndole más protagonismo a las andanzas sexuales de los protagonistas que a la historia en sí. Que si se trata de una novela erótica, adelante, pero al menos que esté bien escrita.



Y que conste que no me refiero a nadie en particular sino que se trata más bien de una impresión general que va reforzándose cuantas más decepciones voy acumulando.

También me he llevado sorpresas, y de las buenas. Me ilusionan las llegadas de sus libros con las mismas ganas que esperaba que Julia Quinn sacara otro Bridgerton o que Lisa Kleypas nos regalara otra de sus preciosas novelas históricas.

La Lana lectora se queja de que las editoriales hayan bajado su listón en cuanto a calidad solo porque vende más. Que todo eso es un negocio, lo entiendo, pero a los que nos gustan las buenas lecturas nos toca escarbar como las gallinas, entre cientos de granos de maíz buscando aquellos que no nos provoquen malestar.  Y todo porque creo que las editoriales no se muestran tan selectivas como deberían.

Da la impresión de que cualquier puede publicar y está claro que todo el mundo se merece una oportunidad, pero hay que tratar de ofrecer un mínimo de calidad. 

Y llegado a este punto es cuando la Lana escritora saca los pompones de debajo de la cama y los agita con entusiasmo. Con esto de que publican a cualquiera no trato de menospreciar ni a mi trabajo, ni a mí ni  mucho menos a todas esas personas que, como yo, buscan esa preciada oportunidad. Ahora es más fácil conseguir que se fijen en ti, que te abran la puerta a este mundo que antes solo era para unos pocos selectos. Y eso es algo que agradecer pero que no deja de ser un arma de doble filo. Puede que suene a tópico, que me esté echando flores, pero lo que he escrito hasta el momento, no han sido historias que venden. Cuento las historias, largas o cortas, que quiero contar. Que sí, que todo escritor quiere que lean sus obras, pero no a cualquier precio. Creo que dejaría mucho que desear como escritora si escribiera para los demás y no para mí y eso es algo que creo que se ha olvidado.



Todo esto viene reforzado con el auge que las autoras españolas han tenido en los últimos años y, gracias a que las editoriales apostaron por ellas en su momento, ahora muchas chicas (y chicos, que también los hay), ven cada vez más cerca el cumplirse su sueño. Hace años, tenías que escarbar mucho para encontrar autoras nacionales y que se estén haciendo su hueco ahora es algo que tengo que aplaudir. Y eso que era reticente con las autoras de mi propio país pero he encontrado joyas y es en estos casos en los que me alegro de haberme equivocado y haberme decidido a darles una oportunidad.

Las redes  sociales ayudan a que un autor o novela se promocione antes incluso de que esta se publique o, incluso, cuando aún está en fase de escritura. Nos hemos modernizado en algunas cosas y en la facilidad y agresividad de promoción, es una de ellas. Puede que antes también hubiera muchas autoras en la sombra, pero era más complicado acceder a todo ese abanico de posibilidades que ofrece ahora la tecnología y el gran radio de actuación que tiene.

Que existan concursos literarios también ayuda a que la gente se decida a salir de su zona de confort en la que su manuscrito es solo suyo y se arriesgue a lo que la gente pueda decir de él. Es un buen escaparate para darse a conocer.

Y aquí hago otro apunte: igual que las redes sociales ensalzan, también pueden hundir. Pero lo que creo es que la gente se deja llevar mucho por la marea, por lo que opinen los demás y temen decir algo en lo que los demás no concuerden. Cuando hago una reseña, la hago desde el respeto, me haya gustado el libro o  no, pero si no me ha gustado es más que probable que no vuelva a leer a esa autora. Lo que no voy a hacer es a ponerla a caldo como sí que he visto en algunos sitios; no es algo que me gustaría que me hicieran a mí. La cercanía con las autoras gracias a esas redes sociales no las convierte en nuestras mejores amigas pese a que se haya hablado alguna vez con ellas mediante comentarios y tweets y, aunque lo fuera, no hay familiaridad suficiente para decir las cosas con toda la intención de ofender. 



Pero este es otro punto y no es el importante para mí en este artículo. Quería plasmar la dualidad que podía generar un mismo tema en una misma persona según el ojo con el que lo mire o el modo en el que esté.

Creo que, después de todo lo que he contado por aquí, se entenderá mi dilema. Resumiendo: busco calidad cuando leo pero hay tanto dónde elegir que es más probable que salga una rana fea y con pelo que un príncipe moreno, cachas y de ojos azules. Los hay, bien escondidos entre la paja, pero los hay. Y una se para a pensar en lo que se publica y vende y me pregunto si es culpa de las editoriales por publicar lo que sea o es de las autoras que escriben para los demás y no para ellos mismos. Por otra parte, me alegro de que la veda se haya abierto y que los que llevamos años soñando con esto, podamos conseguirlo por fin.

Para acabar, me gustaría remarcar que este artículo no pretendía ser una crítica a nadie ni tampoco era mi intención hacer sentir mal a cualquiera que se haya sentido identificado con mis palabras. Si ha sido así, lo siento.

El propósito de este artículo no era otro que el de mostrar una sensación general que tengo con este tema, teniendo en cuenta en todo momento las dos partes de mí que se enfrentan por ello.

Es mi sincera opinión y no tenéis porqué compartirla, tan solo respetarla. Me encantaría, también, que si te ha resultado curioso o tienes algo que apuntar al tema, te animaras a hacerlo.

Gracias por estar ahí una vez más.



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2 comentarios:

  1. Lo cierto es que es un tema que puede traer controversia, pero que es comprensible que alguien que es lector y escritor al mismo tiempo se lo pregunte. Yo no me considero escritora aunque escriba (y aunque me encante hacerlo), pero mientras escribes no puedes evitar pensar "Hoy día que publican cosas que te hacen pensar que tú escribes mejor, te plantea en serio probarlo". Porque realmente hay mucha paja y morralla entre esas joyas que sacan. Las cosas como son. Pero es un dilema que nos hace plantearnos muchas cosas.

    Hace años que no leo romántica. Cuando me aficioné a la lectura (allá por los tiempos de la primera película de Harry Potter), una amiga me dejó una bolsa enorme llena de libros, en su mayoría romántica, y me aficioné a leerlo. Era una cría, tenía 14 ó 15 años, y un mundo se me abrió ante mis ojos. Seguramente algunos libros que leí en su momento, si los leyera de nuevo ahora pensaría "qué demonios...". O a lo mejor no. A lo mejor los entendería mejor y vería otro punto de vista distinto pero igual de válido.

    En fin que me voy por las ramas. Internet ayuda mucho a esa gente que intenta empezar en la escritura, pero también hace mucho daño, porque viendo páginas como Wattpad, en donde su mayoría de "novelas" o "historias" son de todo menos prosa o literatura, no puedes esperar que las nuevas empiecen con algo que diste mucho de eso. Ese es el daño que han hecho hoy día las nuevas tecnologías, a mi parecer. Ayudan mucho, sí, pero también dañan.

    -Dawn

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    1. Todo tiene su cosa buena y su cosa mala e Internet no se escapa de eso. Se llega a más sitios y a más gente al mismo tiempo, pero creo que muchas veces no son conscientes de qué ese ese contenido que ofrecen y cuál es el tipo de gente a la que abarca. Si a alguien que está empezando a leer, a interesarse por la literatura en sí, intenta ofrecerles algo de calidad. Son jóvenes, impresionables y, aunque suene mal decirlo, influenciables. Hay que aprovechar eso para darles buena literatura, por inculcarle unos valores buenos y no las mierdas que se leen por ahí. Y ojalá fuera solo culpa de jóvenes de la misma edad que leen, pero hay gente más adulta y que se supone que deberían tener algo más de sentido común, que les ofrecen ese tipo de literatura. Relaciones tortuosas, superioridad de uno sobre el otro hasta el punto de aceptar la violencia como parte de ese "amor" o "posesividad" que sienten...

      Pero me voy por las ramas, como siempre xD

      Cuando escribes y lo haces con la intención de que alguien pueda llegar a leerlo, tienes que tener mucho cuidado con lo que dices. Nunca sabes quién va a comprar ese libro o quien abrirá una web de relatos y encontrará el tuyo.

      Pero bueno, es algo a lo que nos enfrentamos los que estamos metidos en este mundo, sea de forma profesional o por afición, y es un tema que está tan al orden del día, que solo nos queda asumirlo.

      ¡Gracias!

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