Porqué me gusta escribir - Lana Fry

sábado, abril 30

Porqué me gusta escribir

¡Muy buenas! Es sábado y aquí estamos otra vez.

Esta semana ha sido un poco complicada y la verdad es que no he tenido mucho tiempo para pensar sobre qué escribir o qué podría contaros esta semana en el blog. Como ya comenté en el anterior artículo en el que hablaba sobre el tiempo y demás cosas que consideraba indispensables para escribir, no tengo un horario fijo en el trabajo y esta vez me ha tocado librar el fin de semana. No he tenido tiempo de sentarme un rato entre semana para pensar en ello, así que aquí estoy, sentada delante del ordenador tratando de decidir qué puedo contaros y, lo que es más importante, qué puede interesaros.

Como habréis supuesto, escribo. Tengo varios relatos cortos que podréis encontrar en Wattpad y, ahora mismo, estoy inmersa en uno que pretendía ser lo mismo que los anteriores, una pequeña y corta historia sobre reencuentros.

A estas alturas y, tras unos dos meses con él, se ha convertido en un monstruo. Pero es de esos monstruos que sabes que vas a adorar cuando acabe de crecer, de los que te hace sonreír como una idiota y correr cuando vienes del trabajo, abrir la libreta cuando aún no has acabado ni de comer y ponerte a escribir como una loca.

Pues justamente, hace dos noches, en un momento de intercambio de audios y opiniones por Whatsapp con la que es mi Lectora 0 (mi amiga Alba), le puse punto y final. No lo escribí, pero sufrí ese momento especial en el que las cosas van cobrando su sentido, tienen su coherencia y, cuando te das cuenta, tienes claro ese final que, aún sin haberlo escrito, te hace llorar.

Es una sensación increíble, esa emoción.

Y creo que, en esos momentos, recordé porqué escribo y porqué llevo tantos años en ello.

Precisamente eso voy a contaros hoy, cómo es que empecé a escribir y porqué me gusta tanto hacerlo.

No recuerdo el año que era, la verdad. Solo sé que era verano, que estaba en casa de mis abuelos y que acababa de salir en inglés un libro nuevo de Harry Potter. Tampoco recuerdo cuál era, pero lo que si sé, es que me pasé todos esos meses desesperada buscando alguna traducción de él, aunque estuviese mal hecha. Tal era mi hype y poca paciencia. ¡Necesitaba leerlo ya!

El Internet en aquellos días no era lo que es hoy, ni mucho menos. ¿Os acordáis cuando, para poder conectaros, el router hacía unos ruidos súper molestos? ¡Y no podías hablar por teléfono mientras! Navegando por la red, me encontré con una web de fanfictions. Sobra decir que me pasé leyendo todo el día. Un día tras otro.

Y un día, sin más, cogí una libreta y empecé a escribir yo mi propio fanfiction de Harry Potter. Si, empecé escribiendo eso. Tuve una época bastante buena, la verdad y que duró varios años. Después, con el trabajo y demás, lo dejé. Estuve mucho tiempo sin escribir, hasta que un día, unas amigas me dijeron de participar en un foro-rol. De eso hace ya creo que unos siete u ocho años. Puede que más.

Desde entonces, no he parado. Ya no era solo el foro, sino que esos personajes tenían más historia aparte de la que ocurría entre esos posts. Y me gustaba y motivaba tanto, que tenía que escribirlo. Un foro se quedaba corto para lo que quería yo contar. A partir de ahí, nacieron varios relatos cortos, fueron surgiendo más historias, más personajes. Eran personajes sacados de un rol, si, pero eran míos (junto con algunos de mis amigas), y no estaban sacados de ningún libro, de ningún lado. Los ves crecer a partir de unas pequeñas directrices que tu misma te has marcado para poder llevarlo y, cuando te das cuenta, se han convertido en personas con una entidad propia fuera del rol pero sin salir de las páginas. Y parecerá una tontería, pero me siento orgullosa de ellos, de su evolución y de cómo han llevado las cosas.

Me gusta escribir, no puedo explicarlo de otra manera. 

Me gusta crear personajes y ver como crecen, maduran, ríen y lloran, como aman y se les rompe el corazón, haciéndome daño a mi en el proceso. Me gusta ver cómo resuelven sus problemas y saber que yo he puesto mi granito de arena para que eso haya ocurrido. Me gusta haber sido la artífice de que hayan conseguido sus sueños tras mucho esfuerzo y sacrificio, más incluso del que muchos de nosotros ponemos en nuestro día a día. Tienen defectos y virtudes y me alegra ver que siempre hay alguien que los sabe ver y los acepta. ¿Acaso no es eso lo que buscamos todos?

Y si, tampoco me avergüenza admitir que escribo historias románticas. ¿Qué sería de la vida sin el amor, la amistad o la familia? Una historia romántica no se basa solo en la relación de dos personajes y llena de momentos pastelosos y declaraciones de amor. Si la vida real no es así... ¿porqué iban a serlo también los libros? Escribo sobre el amor porque creo en él aunque no lo haya encontrado; escribo sobre la amistad porque sé lo importante que es tener a un amigo cuando más lo necesitas y al revés y escribo sobre la familia porque son los que están a tu lado en todos los momentos, buenos y malos.

Leer no solo te hace viajar, escribir también lo hace. He viajado a Rusia, Italia y Londres sin salir de casa y si, no es lo mismo que coger un avión y presentarte allí, pero tampoco está tan mal cuando tu único medio de viaje, es tu imaginación.

Puede que no sea la persona más imaginativa del mundo, pero me basta con la que tengo. Escribo mis historias porque me gusta y sí, nunca me han publicado un libro y puede que nunca lo haga, pero eso no me va a impedir que siga escribiendo historia tras historia.

Me gusta escribir, ¿qué más puedo decir?

Gracias a todos otra vez por haber dedicado unos minutos de vuestro tiempo a pasaros por mi rinconcito.


¡Hasta la semana que viene!

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2 comentarios:

  1. No sé si abrazarte o echarme a llorar de emoción... T.T

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    1. Vaya... No sé qué decir. Gracias, muchas gracias.

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