23 abril 2017

23 de abril, Día del Libro


Para muchos, el 23 de abril no es más que otro día en el calendario; un día como cualquier otro.

Para los amantes de la lectura es ese día especial en el que cualquier excusa es buena para regalar un libro o para darse ese capricho que en otro día no se haría. Entramos a las librerías con un ánimo diferente, esperando respirar ese olor especial que solo proviene de las páginas de un libro. Los miras todos bajo una luz diferente, como si ese día en particular brillaran más que otro.


El día 23 de abril es el Día internacional del Libro pero… ¿sabes por qué es así? Podría ser un cuatro de abril, un diez de septiembre o un veinte de noviembre. Cualquier día es bueno para coger un libro y dedicarle no solo un día, sino muchos.

No fue una fecha elegida al azar. No. Un 23 de abril fallecían autores de la talla de Cervantes y otro 23 de abril nacía y fallecía, con 52 años de diferencia, el gran William Shakespeare (aunque según el calendario al que se hiciera referencia, las fechas cambiaban).

Pero volvamos al Día del libro y cómo llegó a ser considerado como fiesta mundial.

Retrocedemos hasta la Barcelona del 1923 donde el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés propuso a la Cámara Oficial del Libro que se celebrara dicha celebración para rendir homenaje al libro y a sus autores y, además, alentar a descubrir el placer de la lectura. La Ley la aprobó el entonces rey Alfonso XIII de España tres años  más tarde, en 1926. El 7 de octubre de ese mismo año se celebró el primer Día del libro pero no fue hasta tres años más tarde, en 1930, cuando se instauró el 23 de abril como fecha definitiva, coincidiendo con Sant Jordi.

En 1995, el Gobierno español presentaba la propuesta de dicha celebración a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y fue entonces cuando se aprobó proclamar el 23 de abril como el Día Mundial del libro y del Derecho de Autor. 

Sí, todo eso es muy interesante pero seguro que estarás pensando qué pinta la rosa en esta historia —por eso de regalar una rosa y un libro— y la verdad es que, a simple vista, no pinta nada.

La importancia de la rosa está más relacionada en otra fiesta que se celebra el mismo 23 de abril, San Jordi, como bien he comentado antes. Y esa fiesta tiene su leyenda.

Unos dicen que fue en Montblanc y otros en Capadocia (Turquía), pero lo cierto es que la región cambia según la versión. Pues en dicho lugar había un dragón que atacaba al reino. Los habitantes, muertos de miedo, decidieron entregarle cada día dos corderos para que el dragón, saciado de hambre, no les atacara. El problema fue que los animales empezaron a escasear y no había forma de seguir alimentando al enorme dragón. Fue entonces cuando decidieron sacrificar a una persona cada día —elegida por sorteo—, junto con un cordero. La familia que sufría la pérdida de un familiar devorado por el dragón, recibía como compensación todo tipo de riquezas. 

Y a partir de este punto de la historia, las versiones difieren.

Por una parte, se dice que el pueblo, cansados de que  nadie de la familia real fuera enviado, decidieron que fuera la princesa quién se sacrificara y fuera devorada por el dragón. 

Por otra, en cambio, la familia real entraba en el sorteo y la princesa fue escogida para acompañar al cordero. 

Sea como fuera, la princesa acababa en la cueva con el dragón y era entonces cuando aparecía Sant Jordi quien, clavándole una espada al dragón, le mató. De la sangre que brotó de su cuerpo sin vida, nació una rosa roja que el galante caballero le ofreció a la princesa. 

Pero realmente, la tradición de regalar una rosa se remonta al siglo XV y algunas versiones la hacían coincidir con la Feria de las Rosas que tenía lugar en Barcelona en aquella época donde, a cada mujer que acudía el 23 de abril a la misa oficiada en la capilla de Sant Jordi, se le regalaba una rosa.

Es una fiesta especialmente catalana pero se celebra también en otras regiones españolas, como en partes de la Comunidad Valenciana y Baleares.

Si juntamos estos dos acontecimientos, nos encontramos con lo que hoy es la especial tradición de regalar una rosa y un libro cada 23 de abril. Anteriormente la rosa era un regalo entre amantes, ahora, es entre cualquier persona a la que quieras (amigos, familia, pareja…) y el libro, es para conmemorar el fallecimiento de grandes de la literatura europea.

Los días conmemorativos como este tiene su gracia pero soy de las que piensa que cualquier momento es bueno para regalar rosas y libros, al igual que siempre hay que decir «te quiero» aunque no sea San Valentín. 

Espero que os haya gustado el artículo o que os haya resultado curioso.

¡Muchas gracias!

Image and video hosting by TinyPic

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...