24 febrero 2017

Crónica del RA (10 y 11 de febrero de 2017)



Para el que no lo sepa, este año asistí, por primera vez, al evento RA que se celebró el pasado 10 y 11 de febrero en Madrid.

Conozco el evento de hace años pero no había tenido la oportunidad de poder ir y, sinceramente, no sabía con qué iba a encontrarme o qué iban a hacer. Sí, leí el programa y tal, pero no era suficiente para hacerme una idea concreta.

Reconozco que fui algo condicionada. «Te vas a encontrar con un nido de víboras», me dijeron. Yo no sé si fue porque soy algo paleta o primeriza en estos ambientes, pero no vi nada de todo eso. Solo vi a un grupo considerable de mujeres —con algún que otro tinte masculino por la sala— a las que, como a mí, les gusta la novela romántica y que ve en eventos como este, la ocasión perfecta para conocer gente nueva, saludar a otra a la que hacía tiempo que no se veía o dar un achuchón a esas personas que ya conoces por las redes sociales. El plus de conocer a autoras cuyos libros has leído, es un plus que no pasa desapercibido.

Puede que mi inexperiencia me haga verlo todo tras un cristal rosa, pero me da igual. No iba con la intención de dejarme influenciar por comentarios algo maliciosos, sino que mi meta era pasármelo bien y eso lo he conseguido.

En cuanto al programa en sí, ha habido de todo pero ha sido interesante en general.


Nunca había asistido a la presentación de un libro y fue interesante ver, en solo una mesa, la diferencia que la experiencia y los nervios, repercute en la forma de defender una novela. Aprendí mucho de las dos presentaciones. Una de ellas fue el hecho de que, para que los demás crean en tu trabajo, primero tienes que creer tú en él y ser capaz de defenderlo a capa y espada hasta el punto de acallar cualquier duda que pudiera surgir. Las presentaciones se supone que sirven para dar a conocer el último trabajo de una autora y, aunque suene materialista, esa primera toma de contacto con el público, sobre todo con aquel que no te conoce todavía, puede condicionar mucho el futuro de esa novela.

Por otra parte, si se disfruta de ese trabajo y se sabe transmitir, puede que te ganes hasta a las lectoras más indecisas. No he leído nada de Elena Garquin, pero después de ver la gracia y la forma con la que hablo de Tiempo de promesas, me he hecho con el libro.

La charla sobre la importancia del vestuario en la novela acabó siendo una “disputa” sobre feminismo con ciertos toques feminazis que no pasaron desapercibidos. Lo siento, pero no me hace falta lencería fina y cara para sentirme sexy y femenina y, desde luego, llevar vaqueros, zapatillas y una camisa no me convierte en lesbiana. El concepto de «sexy» no tiene por qué significar lo mismo para unos que para otros y no, ir sexy no tiene por qué ir de la mano con ir provocativa. Me niego a creer que mi pareja mire a la chica de la minifalda que pasa por su lado por culpa mía, pero no ir lo bastante provocativa para que no sea necesario mirar a nadie más.

Si no queremos que los hombres nos traten como a objetos sexuales, empecemos por no tratarnos a nosotras mismas como si fuéramos un objeto de exhibición. Si quieres llevar escotazo y falda corta porque te sientas cómoda, hazlo, pero no lo hagas por el qué dirán cuando te vean o qué imagen darás. La imagen de verdad se da con nuestros actos, no con lo que llevemos puesto. La ropa puede dar una idea de cómo eres pero no te conocerán de verdad si no saben ver a través de eso.

El tema interesante para mi llegó con las otras dos charlas. Con las redes sociales es más fácil acceder a las personas que se esconden tras los libros que devoramos como si se tratasen de golosinas y, por otra parte, a los mismos autores les es más fácil recibir un feedback sobre lo que les gusta leer o qué piensan de las historias. ¿Hay demasiada información? Pues todo depende del grado de curiosidad que tenga cada uno de ellos. Hay a quienes les gusta saber el día a día de esa autora y conocer cómo va el avance de novela y hay quienes prefieren mantenerse más en un segundo plano y comentar lo que les parezca más interesante. Como he comentado antes, las redes sociales acercan a lectores y escritores, pero la línea que separa al spamer de aquel que quiere dar a conocer su novela sin pecar de pesado, es muy difusa y es muy fácil cruzarla sin darse cuenta.

Con la mesa que más disfruté fue con La voz de la lectora. ¡Por fin alguien decía en voz alta y delante de decenas de personas, lo que yo llevaba tiempo pensando! (de hecho, encontraréis por aquí una entrada relacionada con este tema). ¿Hay mucha demanda? ¿Hay la suficiente oferta para cubrirla? Una de las cosas de las que me di cuenta fue del ansia de consumismo de la gente. A veces no esperaban ni al descanso para salir a la librería, sino que salían a mitad de una charla y regresaban con una bolsa de libros. Está claro que, mientras haya gente dispuesta gastarse una pequeña fortuna en libros, se necesitará de más autoras para cubrirlo.

Y no lo veo mal.

Lo que sí que veo es que ya no está —o está, pero en menor medida—, es la fidelidad a unas autoras. Cuando hay tanto dónde elegir es complicado que, si lees por primera vez un libro de una autora a la que solo conocías de nombre y no te convence, «pasas» de ella y te vas a buscar a otra. Total, será por autores. Para que realmente encuentres a «tu autora», tienes que pasar por bastantes antes.

Es triste y puede que suene mal, pero es el sentimiento con el que me quedo.

También creo que el nivel de exigencia ha bajado. Ahora, al haber tanta posibilidad de publicar, los autores se lanzan a ello sin pensar en que hay cosas más importantes que el hecho de vender libros. Y no es solo culpa de los autores, sino de toda la gente que hay detrás y que parece que se hayan decantado más por la cantidad antes que la calidad.

Un lector va a la librería o entra en la red y se va a gastar unos 18€ en un libro. Es mucho dinero por un «producto» que contenga errores. ¿Dónde está la gente que tiene que encargarse de detectarlos y corregirlos? No es cosa del autor solo, como he comentado antes: lectores 0, editores, correctores… Está claro que se quiere vender aunque muchos digan que con escribir tienen suficiente: en el momento en que se pone un libro a la venta, ya se hace con expectativas de sacar algún beneficio económico con ello. Y es normal, para algunos es su medio de vida, pero hay que tratar de no correr tanto por la prisa por publicar —me gustó el lema de las Pink Ladies, «cociendo a fuego lento»— porque a un lector puede gustarle más o menos una trama o unos personajes, pero si ve erratas tontas o incoherencias, pensará que hay poca seriedad y profesionalidad y puede que no vuelva a comprar un libro del autor.

Y esto va también por los autopublicados, cuyo trabajo de edición y marketing es más costoso al no contar con una editorial que les respalde. Aunque bueno, como se dijo en el RA, una editorial no es sinónimo de calidad.

La última charla, la que trataba sobre la situación de la novela romántica en la actualidad, se me hizo algo tediosa. Más que hablar sobre ese tema, parecía más bien que se trataba de hacer cierto alarde de sus propias experiencias literarias como autoras.

Para ir terminando, me gustaría dar las gracias a todos los que hacen posible que un evento así pueda celebrarse cada año. No esperaba para nada en detalle de la bolsa con los marcapáginas y el libro, pero me gustó muchísimo.

A título más personal, me vine con dos libros firmados por María Martinez, con un regalo de Victoria Vilchez,  con la suerte de haber podido saludar, después de muchos años sin vernos, a mucha gente que ya conocía del antiguo foro del Rincón Romántico. ¡Anda que no ha llovido desde entonces!

El año que viene, si puedo, repetiré.

Image and video hosting by TinyPic

5 comentarios:

  1. Oleeeee, oleeee y oleeeee. Me ha encantado el artículo!!! Y no dudes que el año que viene repetiremos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé si me he dejado algo en el tintero, pero creo que, en lineas generales, he puesto todo lo que quería. Lo siento, pero no existen palabras suficientes para describir toda la intensidad del encuentro y otras cosas jajajaa ¡Me alegro de que te haya gustado! Y sí, el año que viene, si podemos, volvemos.

      Eliminar
  2. Con todo lo que me fuiste contando esos días y lo que has escrito, me entran ganas de ir hasta a mí. Me alegro muchísimo de que lo disfrutes, porque te lo merecías :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya sabes, te vienes el año que viene y lo compruebas por ti misma.

      Eliminar
    2. Mucho tendrían que cambiar las cosas xD

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...