28 diciembre 2016

RESEÑA: Un mundo para Héctor: el hilo rojo del destino de Estefanía Yepes




Héctor ha cruzado una barrera invisible, demostrando una vez más el alcance del amor incondicional de una madre por un hijo. Sin embargo, su pequeño mundo ahora se tambalea de nuevo, mientras trata de recomponerse de un pasado que todavía le persigue. 
Jana lucha por mantenerse consciente mientras su corazón late al ritmo de la primera palabra de Héctor, aquella que jamás olvidará. Todo pende de un hilo y su vida queda rendida a merced de su fuerza. Ahora, se ve obligada a dar un paso al frente y asumir la realidad que la envuelve mientras decide enfrentarse al futuro y tomar el camino que cambiará su presente. 
Martín, en cuestión de apenas unos meses, ve como todo lo que creía conocer no guarda en realidad ningún parecido con su vida. De pronto, el infierno de su pasado le absorbe para llevarle de cabeza a los pies de su propio demonio, el mismo que un día le dio la vida y que ahora, amenaza con robársela de nuevo. 
Una historia de superación, de sueños, de miedos.
¿Te atreves a descubrir el pequeño mundo de Héctor?




Me leí el libro en una  noche. Lo empecé y me pasa lo que siempre —y seguro que a muchos de vosotros os ha pasado también—, que empiezas y piensas: un capítulo más y me voy a dormir. O un par de páginas. Cuando me quise dar cuenta, había llegado al final y estaba llorando como una magdalena.

Después de leerme la primera parte no hace mucho y quedarme destrozada —sí, lloré, pero admitámoslo, soy de las que llora en los programas de trajes de novia, pero esta vez era por otros motivos de peso—, no sabía si podría leer tan pronto la segunda parte. Un mundo para Héctor es uno de esos libros que dejan huella, que tocan el corazón y que son capaces de emocionarte con cada gesto o palabra de los personajes. Es  una novela muy sentida, con unos personajes muy intensos y llenos de carga emocional. Además, Estefanía consigue transmitir muy bien cada sentimiento y llega a sobrecoger en algunas partes. Hacía tiempo que  no leía a una autora que lograra transmitir tanto con tan poco. 

En el primer libro, dejamos a Jana en una situación complicada y  justo en esos momentos, escuchamos las primeras palabras de Héctor que nos dejaron con el corazón en un puño. Apenas pasa tiempo entre un libro y otro pero los personajes han madurado a marchas forzadas, dando más de sí de lo que creían posible. Jana siempre ha sido una madre para Héctor pero es a partir de ahora cuando realmente empieza a considerarse como tal, a comportarse como cualquier madre lo haría. Y es duro y doloroso, pero demuestra una gran fortaleza y entereza. No es fácil dejar ir lo que más se quiere pero a veces es necesario si se quiere seguir adelante y es algo que Jana aprende en este segundo libro. 

Martín ha sido el que más me ha sorprendido. Apenas sabíamos nada de él en la primera parte pero en esta segunda se nos desgrana como una cebolla, mostrando capa tras capa, la clase de persona que es. Alguien con unos principios morales envidiables, con una capacidad de empatía acojonantes y con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho. También alberga mucha inseguridad y es entrañable verlo en sus momentos bajos. A través de pequeños vistazos a su pasado, podemos saber el motivo de esa dedicación tan absoluta con los niños y el motivo es desgarrador y tierno por igual.

No tengo palabras para hablar de Héctor. Me conquistó desde el principio y se ha convertido en ese tipo de personajes que dejan marca pese a que sus palabras son más bien pocas. Es el gran protagonista de esta historia tan preciosa y nos hace ver que a veces, más que palabras, lo que necesitamos es demostrar lo mucho que queremos a alguien. Las palabras a veces están sobrevaloradas pero los gestos, las miradas y las sonrisas pueden significar más que una larga declaración. 

Tengo que aplaudir por el gran trabajo de Estefanía en este libro. Se nota la exhaustiva investigación sobre el tema (orfandad, servicios sociales, psicología infantil…) porque nota mucho y lo explica de una forma tan sencilla y a la vez, de forma tan cruda, que es de admirar. 

Estefanía me ganó como seguidora con Un mundo para Héctor: el cuento que nunca vio el final, pero ha acabado conquistándome con Un mundo para Héctor: El hilo rojo del destino. Tiene ya una lectora para toda la vida. 


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