12 diciembre 2016

RESEÑA: Si me dejas quererte, de Victoria Víchez





Tiempo. Eso es lo que Tessa necesita ahora que lo suyo con Alex ha dejado de ser una cuenta pendiente. O al menos eso cree, porque mientras ella se esfuerza por superar el fin de su relación, el destino, una vez más, cruzará sus caminos y le hará enfrentarse a todos sus miedos. Y por si fuera poco, también tendrá que luchar para recuperar la complicidad que la unía a su mejor amigo, Zac. Sin embargo, cuando te han roto el corazón en cientos de pedazos y no sabes quién eres, es difícil saber hacia dónde quieres ir.
Antes que nada, Tessa deberá poner en orden sus sentimientos, recomponer lo que queda de ella y plantearse por qué cada vez parece más complicado que su vida vuelva a ser como era antes. ¿Será lo suficientemente fuerte para resistirse a su primer amor? ¿Terminará alguna vez esa historia sin fin?
«El amor puede curar las heridas mil veces más rápido que el paso de los años. Pero para ello… para ello tienes que dejar que te quieran. Si me dejas quererte…»



No me quieres, no te quiero me dejó con el corazón encogido, con una sensación de frustración por todo lo que estaba pasando Tessa con Alex, con esa manía suya de cargar sobre sus espaldas y su conciencia, la culpa de todo y de todos. Una cosa es ser considerado y asumir la culpa de ciertos acontecimientos y otra muy distinta era esa vena masoquista suya. A veces me daban ganas de zarandearla pero creo que se trata de un personaje muy real envuelto en una situación que, por desgracia, viven cada vez más mujeres. Y hombres.

Lo que me gustó fue que había dejado a Alex y ahora, se abría todo un mundo de posibilidades para ella. Necesitaba recuperarse primero, eso estaba claro y lo importante era convencerse a sí misma de que merecía una segunda oportunidad para ser feliz. Sabía que iba a ser lo más difícil y no fui muy desencaminada. A lo largo de Si me dejas quererte, no han sido pocos los momentos de bajón de Tessa, muchas veces vistos desde el punto de vista de Zac. Se notaba su frustración por verla así, la culpabilidad que Tessa, ante determinados pensamientos o reacciones, seguía sintiendo.

Pero de estos dos hablaré un poco más adelante.

Cuando terminé el primer libro de esta biología, y veía que todo el mundo se posicionaba a favor de un #Team u otro, yo tenía claro que solo había un #Team y era claramente el de Tessa. No es porque no me gustara Zac, ni mucho menos, pero tal cual acabó la historia, pensé que Tessa necesitaría un tiempo para sí, para superar lo de Alex y para encontrarse, otra vez, a sí misma. En aquellos momentos, no la veía con nadie.

Pese a mis reticencias, empecé Si me dejas quererte totalmente convencida de que se quedaría con Zac. No concebía la idea de que volviera con Alex después de todo (habría sido para matarla) y, hablando de novela romántica y sabiendo lo mucho que nos gustan los finales felices, Tessa tampoco se quedaría sola. No es que una persona no pueda ser feliz estando sola, no necesariamente tiene que quedarse con alguien, pero son los finales felices a los que estamos acostumbrados y otra cosa diferente nos resultaría algo extraño. ¡Qué me voy por las ramas, paradme! Pues eso, que con esa idea en mente, mi curiosidad estaba en la forma en la que, dos amigos como ellos, acabarían juntos.

Una cosa que me gusta de ellos dos, es la relación tan bonita que tienen. Uno de los motivos por los que no me convencía que Tessa se quedara con Zac, fue porque su amistad era demasiado bonita para estropearla si algo no salía bien, pero nunca hay que subestimar el poder de la amistad, del cariño y hasta de la atracción que sorprendió a Tessa.

Es ahí cuando aparece una Tessa desconocida hasta el momento y a la que se le había visto en contadas ocasiones y siempre con su amigo. Con la persona adecuada, se puede ser una misma y es ahí cuando todo parece más real, más fácil. No se tiene que fingir porque se sabe que la otra persona no te va a juzgar, ni te va a condenar por un error; todo lo contrario. Eso es lo que Tessa descubre y lo que hace que sea capaz de superar todo lo que ha pasado con Alex.

Me ha gustado mucho la evolución de ellos, con los piques, los momentos de apoyo, de risas y de cómodos silencios que solo son posibles con alguien especial. La ternura de algunas escenas contrasta con la angustia de la primera novela. Pero para poder entender una, se necesita haber leído la otra. Tengo que reconocer que me marcó más No me quieres, no te quiero, quizá porque es más intensa o porque en su momento me pilló en un estado de ánimo en el que todo me afectaba más. Y aquí tengo que hacer una acotación. Aparte del momento en que el título de la primera novela cobra todo el sentido (me encantan estos momentos), no me gustó especialmente el trato que se le dio a Alex. Que sí, que no se portó bien y que fue un capullo, pero creo que se le rebajó demasiado. Sabíamos que no era bueno, lo había demostrado una vez tras otra, pero a mi parecer, ese gesto violento del final sobraba un poco. Por otra parte, supongo que Tessa necesitaba eso para acabar de convencerse y poder así quitarse la culpa de encima.

De todas formas, Si me dejas quererte es el broche de oro perfecto a una historia donde las segundas oportunidades existen, donde aprender a perdonarse es más difícil que perdonar a los demás y en el que todos merecemos que nos quieran por lo que somos, con nuestros más y nuestros menos, nuestras manías y defectos.

Todo el mundo merece tener en su vida a esa persona a la que no le importe el pasado pero que trata de hacer nuestro futuro mucho mejor. Eso es lo que son Zac y Tesaa.

Y para acabar, me uno a la moción popular de una historia de Theo con Marta. ¡Prometen mucho!


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