19 junio 2017

Un break necesario y (auto) impuesto.

Supongo que os habréis dado cuenta de que últimamente no me paso mucho por el blog. Y si no os habéis dado cuenta, os estaréis enterando ahora *risas*. No es por falta de motivación o de temas de los que hablar (que los hay, que la libreta con mi lista interminable de temas puede dar fe de ello).

Es lo de siempre: el tiempo.

Me falta tiempo.

Salgo de buena mañana a trabajar y no llego hasta la noche para, al día siguiente, seguir la misma marcha. Antes solía llevarme la netbook para adelantar cosas (ya fuera escribir la novela, los posts para el blog, reseñas, etc) pero no funciona. No se enciende. Ni con batería ni sin ella; tampoco con enchufe. Así que no puedo hacer todo lo que querría.

No todo el tiempo estoy trabajando, claro que no. Una tiene que ir al baño, comer aunque sea de pie, dormir un par de horas, sociabilizar para no se les olvide mi cara y ese tipo de cosas, pero el poco tiempo que tengo libre, lo dedico a seguir corrigiendo la novela. Ahora mismo, esa es mi prioridad. Me he propuesto publicarla cuando pase el verano y tengo que darme prisa porque aún quedan muchas cosas por hacer (mandarlo a un corrector, pedir la portada, maquetar, tratar de no volverme loca subiéndolo a Amazon y esperar sobrevivir a los nervios y el ansia antes de que llegue ese momento).

Seguiré subiendo alguna reseña, algún artículo muy de vez en cuando, pero quiero dedicarle todo el tiempo a la novela. Supongo que, si habéis estado en mi lugar alguna vez, lo entenderéis.

Y no me queda mucho más por decir. No es algo que me guste hacer pero no me queda otra. Si quiero que salga bien, tengo que sacrificar algunas cosas y dejar en stand by el blog durante unas semanas, me parece lo más efectivo.

Gracias por vuestra comprensión y espero veros a todos muy pronto por aquí. Seguro que tendré muchas cosas que contaros.

Un beso y hasta pronto.

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13 junio 2017

RESEÑA: 23 otoños antes de ti, de Alice Kellen




Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas. O al menos eso fue lo que Harriet Gibson pensó tras conseguir casarse allí con Luke Evans, el primer desconocido que se cruzó en su camino. Esos papeles matrimoniales eran todo lo que necesitaba para cobrar la herencia de su padre.
Sin embargo, todo se complica cuando, dos años después, él da con su paradero y llega sin avisar al pequeño pueblo donde ella vive. Luke es testarudo y tiene la firme intención de conseguir el divorcio, pero Harriet no tarda en advertir que también es descarado, sexi y divertido; algo que termina siendo un camino tentador pero lleno de problemas. ¿Qué hacer cuando tu corazón toma la dirección equivocada?

«A veces, un lugar perdido en medio del mapa puede ser el detonante para encontrarse a uno mismo»




Hacía meses que tenía la novela en casa y no me decidía a leerla. ¿Por qué? Pues porque mis expectativas eran tan altas después de leer 33 razones para volver a verte, que quería encontrar el momento perfecto para hacerlo, para disfrutar de la historia como lo hice con la anterior. El otro día tuve un bajón de esos anímicos que son un asco pero que a todos nos pasa de vez en cuando y, sin pensarlo, cogí el libro y lo metí en el bolso. Suelo leer mucho en el tren de camino y vuelta del trabajo. Sabiendo lo mucho que me gustó el libro de Rachel y Mike y habiendo leído ya el avance de Titania, sabía que necesitaba este tipo de novelas.

Dulce, tierna, entrañable y con un toque sexy. De esas que sabes que te van a dejar un buen sabor de boca.

No puedo decir que me ha gustado 23 otoños antes de ti porque no sería cierto. ¡Me ha encantado! Y tengo que decir que bastante más que la anterior. He disfrutado muchísimo con la historia y creo que es gracias a Harriet, su protagonista. Hacía tiempo que no me encontraba con un personaje tan dulce y transparente como ella. A la pobre le han dado muchos palos en la vida y otra persona en su lugar se habría vuelto una cínica, pero no ella. Es algo desconfiada, no se le puede culpar, pero resulta entrañable ver lo mucho que se apega a la gente que ha estado siempre a su lado. Es una persona sencilla que lo único que quiere es seguir haciendo dulces en su pastelería.

Se podría decir que su sueño de abrir su propia pastelería se ha cumplido (gracias a ese marido con el cuál se casó dos años antes en Las Vegas para poder cobrar la herencia de su padre) y que no necesita más para ser feliz.

Hasta que aparece Luke, su marido, y vuelve su mundo patas arriba.

Luke está en ese momento en que no sabe qué hacer con su vida. Ve a todos a su alrededor haciendo planes, avanzando en sus relaciones, trabajos y futuros y él sigue estancado en el mismo sitio. Lo único que tiene claro es que quiere encontrar a esa chica con la que se casó en Las Vegas y así, cuando consiga el divorcio, a lo mejor es capaz de avanzar. Siente como si esa esposa a la que solo ha visto una vez le estuviera cortando las alas, impidiéndole seguir adelante.

Contra todo pronóstico, Luke acaba quedándose en el pueblecito donde vive Harriet y, antes de darse cuenta, se ha metido en su vida y su rutina. Están en una situación extraña y a ambos les cuesta adaptarse a ella aunque les resulta más fácil de lo que creían. Están casados pero no son más que dos desconocidos que se casaron en una noche de borrachera. Luke no quiere inmiscuirse en Harriet y todo lo que representa pero, después de mucho tiempo, empieza a notar que encaja. Se resiste, vaya si lo hace, pero acaba abandonándose a ello. Además, Harriet empieza a importarle… y también al revés.

Me gusta, sobre todo, la evolución de Luke. Pasa de ser alguien al que no le importa nada a preocuparse por Harriet y cada cosa con ella, la ayuda en su negocio aunque ponga excusas tontas como decir que se aburre, acaba entrenando a un grupo de chavales pese a decir que no quería saber nada del fútbol. Sin que él se dé cuenta, va encontrando su sitio y lo que antes hacía por aburrimiento, ahora lo hace porque le apetece, porque quiere. Se nota su evolución y es fácil sentir cierta empatía con él porque, alguna que otra vez, todos nos hemos sentido algo perdidos, sin saber dónde estamos ni dónde vamos.

La historia fluye con facilidad y es que Alice tiene un don para hacer que así sea. No se hace pesada en ningún momento y, cuando te das cuenta, has pasado de haber empezado el libro a quedarte poco menos de 30 páginas para acabar. Si hay algo que me gusta de Alice, es su pasión por los detalles, por esos que calan hondo, que definen a los personajes como puede ser algo tan sencillo como guardar hojas en un bote de cristal. Es lo que hace que sus libros sean especiales.

Como no podía ser de otra manera, también los personajes secundarios son culpables de que la historia me haya gustado tanto. Angie, la alocada amiga de Harriet, Jamie, el novio de Angie, su madre… e incluso ese padre estricto de Harriet y su madre, la mujer que se marchó de casa siendo ella una niña. Su historia sirve para conocer mejor a Harriet, para entenderla y apreciar mejor la clase de persona que es. Y no podía dejar pasar la oportunidad de nombrar a los ya conocidos Rachel, Mike y Jason, cuya historia espero como agua de mayo.

Para ir acabando, decir que 23 otoños antes de ti es una historia dulce y tierna, con unos detalles que te enamorarán y unos personajes entrañables y familiares que adorarás desde el principio. Es una historia para saborearla con lentitud, paladeando cada sensación como si fuese exquisita, como uno de esos dulces tan deliciosos que prepara Harriet en su pastelería.

La recomiendo sin lugar a dudas.


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03 junio 2017

WRAP UP MAYO


¡Holis! (por favor, pegadme cuando saludo así, que se me está pegando y parezco idiota perdida… más que de costumbre *risas*). Hoy traigo un resumen de las que han sido mis lecturas en este mes de mayo que acabamos de dejar en pos del verano con su caloret, su horchata fresquita, los mosquitos y la fuga masiva en Valencia de gente.


¿Curiosidad por ver qué cosas he leído en estos 31 días?  

RESEÑAS

      


LA CÁPSULA DEL TIEMPO



RELECTURAS





OTRAS LECTURAS



Bueno, 7 libros en un mes no es un bagaje nada malo, ¿qué decís? ¿Cuáles han sido vuestras lecturas?

¡Un beso y hasta la próxima!

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28 mayo 2017

La cápsula del tiempo: Cuando tú llegaste, de Lisa Kleypas


Hoy estrenamos sección: La cápsula del tiempo, donde hablaré de esos libros que ya han dejado de ser nuevos pero que siguen mereciendo que alguien los lea. Libros que, por un motivo u otro, se han convertido en mis favoritos, en esos que recurro cuando busco disfrutar sin el temor a arriesgarme con nuevos o simplemente me apetece reencontrarme otra vez con sus personajes.



Lily está decidida a impedir la boda de su indefensa hermana con lord Alex Raiford, un aristócrata frío y arrogante. Lily, indomable y resuelta, sabe cómo lidiar con los hombres en su propio terreno, y no duda en emplear cualquier arma para salirse con la suya. Pero no imagina que por una vez su rival es muy superior a ella, y mucho menos que su obstiando e inflexible corazón no tardará en ceder a los encantos del enemigo.


Dicen que ese primer “amor literario” nunca se olvida y siempre deja una marca con el que comparas los que vienen después.

Algo así me pasa a mí con Cuando tú llegaste, de Lisa Kleypas. Recuerdo el momento exacto en que me lo compré. Fue en esa época en que leía todo lo que me caía en las manos, daba igual que fuera novela romántica o algo tan diferente como podría ser Los pilares de la Tierra, El ocho o La hermandad de la Sábana Santa. Consumía libros como golosinas (a veces, hasta las dos cosas a la vez *risas*). Pues hasta el momento había leído un par de libros de romántica contemporánea de la llamada colección Seda de la editorial Vergara. Nunca había leído nada de histórica.

Ahora es muy fácil acceder a los libros (¡Gracias, Amazon!) pero hace más de 10 años, no lo era tanto. Yo solía ir a una librería de mi pueblo a pedir los libros y un día, merodeando por las estanterías, vi el libro. La portada no era llamativa para nada (es justo la que tenéis arriba), es más, era sencilla y decía poco de lo que te ibas a encontrar dentro, pero leí el argumento y me lo compré por un impulso.

Y me enamoré. Me enamoré de la historia, de los personajes, de la ambientación, de los detalles, de todo. A partir de ahí, me lancé de lleno a leer histórica. De hecho, no volví a leer romántica contemporánea hasta hará un par de años que volví al redil literario después de años de sequía y relecturas.

Pero hablemos del libro.

Nos encontramos con Lily Lawson, una joven fuera de lo común para esa época. No tiene reparos en montar escándalos para ser el centro de atención y se dice de ella que ha tenido multitud de amantes, incluido Derek Craven, el dueño del club de juego más grande de toda la ciudad.  Renegada por su familia debido a su comportamiento escandaloso, vive la vida al máximo sin importarle nada.

O eso es lo que parece.

Lily esconde un secreto muy doloroso que mueve y tambalea su vida. Tras una aventura con un noble italiano, se queda embarazada para después ser abandonada. Sola con una  tía y su hija, Lily vivía en una finca del campo en Italia hasta que, un día al volver a casa, descubre que han secuestrado a su hija. A partir de entonces, moverá cielo y tierra para encontrarla, aunque pierda el último ápice de dignidad que le queda.

Pero a quien encuentra es a Alex Raiford, el conde de Wolverton, que no es otro que el prometido de Penelope, la hermana pequeña de Lily. Decidida a impedir que su hermana se case con un bruto como Alex, no tiene reparos en hacer lo que sea para conseguirlo.

El choque entre Lily y Alex es brutal desde el principio. Firme de carácter y con poca paciencia para las excentricidades, Alex no  soporta la forma de ser tan descarada y hasta inconsciente de Lily. Lo que ninguno de los dos sabía era hasta qué punto eran necesarios el uno para el otro, hasta qué punto se complementaban y lo mucho que les hacía falta ese contrapunto en sus vidas.

Adoré desde la primera hasta la última pelea suya, cada cesión que hacían y cada paso que dieron hasta enamorarse. Me reí con sus batallas verbales y me emocioné con los momentos emotivos, bonitos y hasta desgarradores de la novela. Es una de mis parejas favoritas.


El otro día, en uno de esos días llenos de morriña, lo releí. Hacía mucho tiempo que no lo hacía. Me sigue encantando como el primer día. Hasta el momento, no he encontrado otro libro de romántica histórica que pueda equipararse. No digo que no hayan libros buenos de la misma temática, pero este es especial para mí.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os parece?

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